Cama Leona
En el principio de los tiempos una cierta Cama Leona se enamoró de un tal Puerco Espín.
Para amarse, hace falta ser dos. Ahora bien, está claro que Cama Leona amaba a Puerco Espín, pero también está claro que este último no amaba a Cama Leona.
La pobre Cama, apenas veía a Puerco pastando pacíficamente en un prado de cardos salvajes, se echaba a correr tras él, ¿y qué encontraba? Entre los cardos repletos de espinas, una bola también repleta de espinas. Cama, que estaba loca de amor por aquella bola, sollozaba entonces:
—Puerco, mi hermoso Puerco, extiéndete, ábrete, comunica. Te lo ruego, te lo suplico, comunica, extiéndete, ábrete.
Y nada, esfuerzo inútil. Puerco Espín, que tenía miedo del matrimonio, no respondía y mucho menos dejaba de hacer la bola. Entonces la pobre Cama se marchaba desconsolada, hablando consigo misma: «¡Tantas espinas y tan poco valor!».
Pues resulta que Cama Leona, decidida a conseguir a Puerco Espín, fue a ver a O. Ráculo, un viejo mago, muy irascible y de pocas palabras, que vivía en una gruta en lo más profundo de un bosque. O. Ráculo, una vez que oyó el caso, dijo en seguida, con su vozarrón cavernoso:
—Cama, Cama, te ama, no te ama.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Cama Leona.
Y O. Ráculo:
—A la margarita arráncale hojitas,
al Puerco Espín arráncale espinas.
Resumiendo, el remedio que sugirió O. Ráculo era el siguiente: Acercarse a Puerco Espín en el momento en que estaba hecho una bola y, al igual que se hace con los pétalos de la margarita, arrancarle una a una las espinas, repitiendo: «Me ama, no me ama, me ama, no me ama». Las espinas, con ese estribillo, saldrían con facilidad, exactamente como los pétalos de la margarita. Y Puerco Espín no podría hacer nunca más la bola.
O. Ráculo concluyó:
—Ten cuidado, ¡que luego no tendrá más espinas!
Y Cama Leona, encogiéndose de hombros:
—¡Y qué me importa! No estoy enamorada de él porque tenga espinas.
Dicho y hecho. Puerco Espín va a pastar. Cama Leona se lanza tras él; Puerco Espín se hace una bola; Cama Leona empieza a arrancarle las espinas repitiendo: «Me ama, no me ama». Las espinas, con tales palabras, salen con la mayor facilidad. «Me ama, no me ama»; finalmente, he aquí a Puerco Espín completamente desprovisto de aguijones; desnudo como un gusano, a pesar de ser un gusano en forma de bola. Entonces, al ver aquella bola suave, de color rosa caramelo, Cama Leona gritó:
—¡No es él, ya no es él! ¡Tenía que habérmelo dicho, O. Ráculo! ¡Yo le amaba porque tenía espinas, ahora no es él y yo ya no le amo!
O. Ráculo dijo severamente:
—Debajo de las espinas estaba el gusano. ¿No lo sabías? Ahora ama a tu gusano y déjame en paz.
Y Cama Leona:
—¡Ay de mí! He sabido demasiado tarde que en realidad lo amaba porque tenía espinas.
Entonces O. Ráculo preguntó:
—De una vez por todas, ¿te casas con tu Puerco sin espinas, sí o no?
—Decididamente, no.
Enfadadísimo, O. Ráculo gritó:
—Y yo te voy a castigar. De ahora en adelante, dondequiera que te poses tomarás el color del objeto en que te hayas posado, para que todo el mundo sepa que eres una veleta y que cambias de idea rápidamente y no eres capaz de amar a nadie, porque, uno tras otro, puedes amar a todos.

Diciendo así, tomó carrerilla y le dio a Cama Leona una patada en el trasero que la mandó por los aires. Ahora bien, acababa de llover, y había salido un magnífico arco iris que iba de un extremo a otro del horizonte, y Cama Leona, que había saltado muy arriba, muy arriba, hasta el arco iris, se volvió sucesivamente, como había dicho O. Ráculo, roja, verde, azul, amarilla, azul marino, lila, blanca, marrón y así sin parar. Luego cayó en un ramo de mimosas y se volvió verde con lunarcitos amarillos; de la mimosa rebotó a un rosal y se hizo de rojo fuego; del rosal aterrizó de panza sobre un parterre y se puso violeta con hermosas manchitas doradas.
Desde entonces, Puerco Espín ha pasado a ser un Puerco pero sin espinas, es decir, un vulgar cerdito. Pero sus hermanos puercoespines tienen pinchos y se hacen una bola.
En cuanto al camaleón, mi enhorabuena a quien lo encuentre, ya que toma el color del objeto sobre el cual está posado y, por decirlo de alguna manera, se vuelve invisible. Por ejemplo, podría haberse posado sobre tus cabellos y haber tomado su color y tú no darte cuenta porque no lo ves. A propósito, ¿de qué color son tus cabellos? ¿Son rubios?, ¿negros?, ¿castaños?, ¿rojizos?
ALBERTO MORAVIA: «De como Cama Leona se volvió verde, lila, azul...», en Historias de la prehistoria.
oráculo m. Persona sabia y con autoridad cuya opinión todos escuchan con respeto y consideran acertada.
irascible adj. Irritable, violento.
gruta f. Cavidad natural o artificial abierta en riscos o peñas.
cavernoso -a adj. Dicho de la voz o de cualquier sonido: sordo y bronco.
aguijón m. Órgano punzante que tienen en el abdomen algunos insectos. Utilizado de forma figurada.
parterre m. Parte de un jardín con césped y flores.
Alberto Moravia es el seudónimo que utilizó el escritor italiano Alberto Pincherle (1907-1990). Dedicó su vida al periodismo y a la literatura, fue un gran viajero y durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como corresponsal de prensa. Buena parte de su obra gira en torno a la reflexión crítica sobre su propia clase social (la burguesía) a la que consideraba hipócrita y carente de valores. Sus obras más conocidas son La romana (1947), El conformista (1951), La campesina (1957), El aburrimiento (1960), Historias de la prehistoria (1982) y El hombre que mira (1985).
Historias de la prehistoria
Hace miles de millones de años, muchos animales fueron creados libremente por Pah-dreh-ther-noh, pero estos animales estaban descontentos, pues pensaban que su creador no había estado acertado al hacerlos. Un buen día, Chim Pancé le dijo al creador que quería cambiar de nombre y llamarse Homh Breh; a partir de ese momento, empezaron a existir los hombres. En los relatos se refleja el descontento de los animales con su forma física, como les sucede a Ba Llena o a Rino Ceronte. El amor entre ellos también es un tema importante, puesto que todas las razas pueden enamorarse de especies distintas, como le ocurre a Cama Leona con Puerco Espín.